 El cultivo de la vid en Bullas, como en las vecinas tierras manchegas, tiene una larga raigambre que se remonta a tiempos perdidos en la memoria; región de cruce de culturas, su génesis probable quizás tenga mas de dos mil años y haya que buscarla en los ancestros cartagineses y romanos. Con el paso del tiempo, los tintos de Bullas se van consolidando entre los labriegos y en general, en una población apegada a los oficios de la huerta murciana. Elaborado de forma artesanal en una tradición que se lega de padres a hijos, el vino de Bullas ha pasado por muchas manos hasta llegar a los modernos usos industriales, que han mejorado unos líquidos fuertes y con sabor, como mandan los cánones de una tierra orgullosa de su origen mediterráneo.
Su dilatada historia puede verse simbólicamente representada en dos esculturas, la del dios clásico del vino, Baco, hallada entre los restos del yacimiento romano de Los Cantos, y la del monumento al viticultor, inaugurado en la Plaza de España en octubre de 2001. La proyección internacional de los caldos locales, que lograron el reconocimiento oficial en 1994 con la concesión de la Denominación de Origen Bullas, ha alcanzado su principal manifestación a través del proyecto europeo Vinest, del que el Ayuntamiento de Bullas es uno de los socios más activos. El área geográfica de la D.O. Bullas se encuentra en el Noroeste de la Región de Murcia, una zona montañosa situada en las estribaciones orientales de las Cordilleras Béticas, con una altitud comprendida entre 400 y 900 m. Presenta un relieve muy diverso formado por una sucesión de cadenas montañosas, separadas entre sí por valles más o menos profundos. Las condiciones climáticas y edáficas, unidas a la diversidad orográfica, son óptimas para el desarrollo de la variedad Monastrell en los cultivos de vid, base de esta Denominación de Origen. La variedad dominante de cultivo es la variedad tinta Monastrell, excelentemente adaptada a las condiciones del medio, que aporta interesantes características de frutosidad a los vinos. Otras variedades son la Tempranillo, Cabernet Sauvignon, Syrah, Merlot y Garnacha para los tintos y rosados (elaborados como mínimo con un 60% de Monastrell) y Macabeo y Airen para los blancos. La incorporación de estas nuevas variedades al sabor alegre y mediterráneo de la uva Monastrell ha conseguido sacar a la luz unos vinos con personalidad que colocan a Bullas como una joven Denominación de Origen (se inició en 1994) con futuro reconocido y con un lugar propio en el conjunto de regiones vitivinícolas españolas. |